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domingo, 4 de noviembre de 2012

Heridas

No entiendo la gracia de herir las paredes para grabar los nombres y hacer una falsa declaración de amor-no creo que escribir “Fulanito+Sutanita: amor eterno”, garantice en lo absoluto la perdurabilidad de una pareja-, como tampoco comprendo las desmedidas ansias de reconocimiento público que llevan a muchos a garabatear con una piedra, un lápiz, lo primero al alcance de la mano: “Perencejo: Lo máximo, la masacre, el terror de tal barrio”… Tristemente, imágenes así son cada vez más recurrentes. Y no es un problema que atañe solo a la población de esta isla, pues también encuentras a foráneos dispuestos a dejar constancia de su paso por lugares históricos. Pongo mi mejor empeño en hallar un motivo racional para explicar el descuido hacia el patrimonio heredado por tantos siglos, el desamor al suelo, las conciencias tranquilas ante tales indolencias. Será que… ¿no existe?
 A TRAVÉS DEL TIEMPO

Como hablamos de daños al Patrimonio, les regalo esta imagen de la Cueva de Caucubú, en Trinidad, porque también estos sitios son blanco de actos irresponsables parecidos… también padecen estas heridas. 

domingo, 14 de octubre de 2012

Agua ¡bendita!

Cuando llueve suceden eventos peculiares: por ejemplo, si el techo de la casa se filtra, hay que mover los muebles de su sitio y en su lugar poner vasijas para recoger las goteras-el agua que cae por las fisuras del tejado-, los niños piden a gritos el consentimiento de sus padres para bañarse en el aguacero-a veces los adultos se suman a ellos-, si el chaparrón te sorprende en la calle hay que correr hacia el primer sitio donde podamos guarecernos, no pocos tratan de almacenar el agua de lluvia para después limpiar, lavar, etc. Admito que esta utilidad dada al aguacero la desconocía: lavar un carro de una agencia de viajes-porque no es un vehículo particular este que vemos en la imagen-. No puedo aseverar exactamente lo que pensó este hombre cuando empezó a llover, pero si tenía que lavar el auto horas después a base de cubos, de seguro dijo para sus adentros algo así como: “esta agua es… ¡bendita!”.

A TRAVÉS DEL TIEMPO

Al hablar esta semana del agua caída del cielo me encuentro esta imagen con un aljibe, elemento presente en algunos patios de Trinidad-y de Cuba toda- que abastecieron de agua de lluvia a incontables hogares por largo tiempo. A través de un sistema de tuberías soterrado, conectado a las canales por donde cae el agua, la barriga de esta especie de pozo se llena. Un dato curioso: el agua casi nunca llega a la tapa. Ellos, los aljibes, todavía hoy salvan de la seca a no pocas familias en períodos en que el preciado líquido desaparece de los conductos hidráulicos de la ciudad.

domingo, 18 de marzo de 2012

Cañada


¿Qué trinitario no se asomaba por las ventanas para ver las cañadas mientras llovía a cántaros?
Para quienes desconocen el término, permítanme explicarles: en Trinidad se llaman “cañadas”  al agua que corre por el medio de las calles cuando San Pedro abre las puertas del cielo por largo rato, hecho poco común en esta ciudad.
Esta particularidad está dada por la topografía de la villa: sus calles están inclinadas hacia el centro, lo que provoca el desagüe rápido de la lluvia; el ancho de la vía determina el de la cañada.
La fuerza de estos “pequeños ríos” puede ser peligrosa. ¡Imagínense que en 1990 la cañada de la calle Rosario arrastró una lavadora rusa desde las lomas hasta el centro de la ciudad!
Cuando escampa los niños aprovechan el correr del agua por las calles de piedras y llevan barquitos de papel con la esperanza que naveguen hasta el infinito, pero las frágiles embarcaciones naufragan en pocos segundos.
Aprovecho el aguacero inesperado, pero siempre bienvenido,  de este viernes al mediodía para compartir esta cañada, aún fresquita.

A TRAVÉS DEL TIEMPO


La calle Desengaño, sin obstáculos, cuando se podía transitar por ambas aceras porque el Palacio Iznaga no sospechaba el olvido del que sería víctima años después, cuando empezó a resquebrajarse lentamente. La calle Desengaño, cuando la quietud envolvía la zona de la Plaza Mayor.